Acabo de llegar a Califonia después de10 días de visita en Colombia a propósito del Salón Nacional de Artistas y del Festival de Performance de Cali. Pero llego con un tema en la cabeza, del cual no se para de hablar en Colombia: DMG, David Murcia, las pirámides y el Presidente Uribe. En un artículo se señalaba que lo único bueno de las pirámides era que iban a quitarle popularidad a Uribe, cosa que efectivamente ha venido sucediendo: Uribe a la baja, la reelección empantanada, sus hijos al escarnio público, etc. Y todo esto pareciera ser consecuencia del enfrentamiento que el Presidente Uribe sostiene en contra de la voluntad de todo un pais, del pueblo -reflejado en las largas filas que se veían en las instalaciones de DMG al norte en Bogotá, o las marchas en todo el país apoyando a DMG. Cualquiera diría que esa no es Colombia, que estos ingénuos amigos del dinero fácil son simple herederos de una dinámica mafiosa que ha sido nuestro mal en las últimas decadas y que ésto no representa al país. A esos Colombianos de bien les tengo que decir que NO; el país, Colombia es el de las pirámides, el de Colombianos que han visto sus modos de subsistencia cada vez más reducidos, donde la tierra es constantemente arrebatada ya sea por los medios de la violencia o arrebatada desde la legalidad –pensemos en Carimagua- y donde el salario mínimo, el fruto del trabajo honesto, no alcanza ni para el arriendo, esa es Colombia (por favor vean la propuesta de el Exmin hacienda de bajar el salario mínimo).
Asumir que el enfrentamiento del Presidente Uribe con DMG y sus socios es un problema de un pueblo ciego que sigue los billetes sin preguntar de donde vienen, un pueblo mafioso, y un presidente que busca enseñarnos a todos nosotros el verdadero valor del trabajo honrado, de la platica bien habida, sería reducir este suceso a la polaridad del bien y el mal. Uribe no ha perdido su popularidad debido a su necesidad de enderezar el camino de los Colombianos. En realidad, y es necesario decirlo, el Presidente Uribe tuvo que enfrentarse a lo mafioso de su propio gobierno. Me explico. Un gobierno como el del Presidente Uribe, con su popularidad, su vision del pais como el de la gran familia colombiana donde él hace de padre, capataz y ranchero, solo es posible en el panorama mundial de recesión bajo la condición falsa de la paz y prosperidad. Una paz basada en la política de seguridad democrática -cuyo exitos hemos visto, esto no se puede tapar con las manos pero por eso mismo necesita ser analizada con cabeza fria fuera de los cercos de la polarización- y una prosperidad que se pelea las estadisticas del Dane, las estadisticas en cultivos ilicitos, las estadisticas de sindicalistas muertos, las estadísticas de Human Rights Watch, en fin… qué cosa con la estadistica, diría José Obdulio Gaviria. Cada vez que voy a Colombia no puedo evitar mi asombro, después de entrar a un supermercado y comprobar los altos costos de los alimentos. Vivir en California le da a un perspectiva; aquí los alimentos son otra mercancia, un simbolo de estatus demarcado por el titulo perverso de lo orgánico. Si en el Putumayo más campesinos se han integrado a los proyectos de sustitución de cultivos no es precisamente porque puedan hacer de sus parcelas un modo digno de supervivencia, sino porque DMG se los ha permitido -igual que le ha permitido al gobierno mostrar las estadisticas donde este humilde campesino se ve reflejado-.
DMG es el reflejo del monopolio cocalero que ya no necesita ni siquiera de la labor del campesino. Es más, le paga para que no se meta, para que no sea competencia o simplemente para que no sea un trabajador suelto en la máquinaria del narcotráfico. El trabajador que el narcotráfico esta creando es el de mercenario en parcela cocalera. Suena parecido a algo? Mmm. A Soldado campesino? Upps. Quién copia a quién?
En fin, ya veremos en que para todo esto. Por lo pronto el Presidente busca con su altura y estatura ir a La Hormiga Putumayo a calmar los ánimos. Veremos como se desenvuelve todo esto.